La Historia de los Huracanes Está en el Aire y en el Agua
2024
La temporada 2024 comenzó inusualmente activa, con previsiones de 17 a 24 tormentas con nombre y de 8 a 13 huracanes.
En octubre, la temporada ya había producido tormentas significativas, con un total de 13 tormentas formadas, incluyendo 9 huracanes y 3 huracanes mayores.
Huracán Beryl
El 19 de junio – 22 de junio de 2024 3ntró en escena con vientos máximos sostenidos de 270 km/h
Afectó al Caribe, en particular a las Islas Vírgenes causando severos daños en la infraestructura Más de 45.000 clientes de las Islas Vírgenes se quedaron sin electricidad.
Huracán Francine
El 30 de agosto al 2 de septiembre de 2024
Velocidad del viento: vientos máximos de 209 km/h tocó tierra en Luisiana
Daños: Importantes inundaciones y cortes de electricidad en Luisiana.
Huracán Helene
En el mismo mes el 24 de septiembre al 27 de septiembre de 2024
Alcanzó una intensidad máxima de 140 mph (220 km/h) desembarcó en la región del Big Bend de Florida Causando inundaciones catastróficas y daños por el viento en Florida y los estados vecinos, provocando al menos 240 víctimas mortales y más de 49.867 millones de dólares en daños.
OCTUBRE
La tormenta tropical Milton al 5 de octubre estimándose su arribo para el 7 de octubre de 2024
alcance hasta 193 km/h estimando que impacte en la costa oeste de Florida y se anticipa que causará más destrucción después de Helene.
Estadísticas estacionales
Total de depresiones: 13
Total de tormentas: 13
Huracanes: 9
Huracanes importantes (categoría 3+): 3
Total de víctimas mortales atribuidas a huracanes en la temporada: Al menos 33.516.
Impacto en las comunidades
El efecto acumulativo de estas tormentas ha provocado una devastación generalizada en varios estados.
Los esfuerzos de recuperación se han visto obstaculizados por la rápida sucesión de tormentas, en particular tras la llegada a tierra de Helene pocos días antes de la llegada prevista de Milton.
Las agencias de gestión de emergencias han estado movilizando recursos para ayudar a las comunidades que todavía están lidiando con las secuelas de los huracanes anteriores mientras se preparan para las nuevas amenazas.
El desarrollo de la temporada de huracanes en el Atlántico en 2024 sirve como un duro recordatorio de la creciente intensidad y frecuencia de estas tormentas, impulsadas por las cambiantes condiciones climáticas que son un importante actor de reparto en estas temporadas de las que el primero en tomar y dar registro fue Cristobal Colón el 29 de junio de 1502 a partir del siglo XX ganando precisión gracias a la información provista por el monitoreo satelital.
La temporada de huracanes de 2024 ha mostrado una dinámica única, moldeada por la transición de un fenómeno de El Niño y una fase neutra en el Pacífico, que ha influido en el desarrollo de las tormentas en el Atlántico. Normalmente, El Niño suprime la actividad ciclónica atlántica al aumentar la cizalladura del viento, una condición que perturba la formación de ciclones tropicales. Sin embargo, a pesar de los efectos persistentes de El Niño, 2024 ha sido testigo de un notable número de tormentas intensas debido a temperaturas de la superficie del mar más cálidas que la media en el Atlántico, especialmente en el Caribe y el Golfo de México.
La temporada comenzó pronto, con tormentas que se intensificaron rápidamente debido a estas aguas cálidas. La cuenca atlántica ha sufrido varios huracanes potentes, algunos de los cuales alcanzaron la categoría 4 ó 5, lo que ha causado gran preocupación en las regiones costeras del sureste de Estados Unidos, el Caribe y Centroamérica. Los expertos en clima han señalado la creciente frecuencia de tormentas que se intensifican rápidamente como una tendencia preocupante vinculada al cambio climático, que está calentando las aguas oceánicas y alimentando ciclones más fuertes.
2023
El huracán Idalia inició su actuación el 24 de agosto partiendo como una tormenta tropical en el mar Caribe. Recorrió 2.194 km hasta tocar tierra en el estado Florida el 30 de agosto, con vientos que oscilaron entre los 30 y los 190 km/h para ingresar al estado de Florida el 30 de septiembre y recorrer 624 km con vientos de hasta 150 km/h. Luego, la velocidad de los vientos descendió a 90km/h mientras avanzaba por los estados de Georgia y Columbia, para ingresar en el Atlántico el 31 de agosto y completar su recorrido total aproximado de 5.500 km
El Huracán Otis, en el Oceáno Pacífico arrasó con Acapulco.
Ninguno de los pronósticos de los modelos inicializados un día antes lograron predecir la fuerza de la que al momento era una tormenta tropical que pasó a ser un huracán de categoría 5 en menos de 24 horas experimentando, en un lapso de 12 horas, una intensificación sin precedentes, rompiendo récords en el Pacífico Norte Oriental para ser el huracán más fuerte registrado en la costa del Pacífico mexicano, el cual arrasó con Acapulco azotándolo con vientos sostenidos de 270 km/h y una vez desembarcado en tierra Otis mantuvo su velocidad llegando a rachas de 330 km/hr (nada que envidiarle a la velocidad de un auto de carreras de la Fórmula 1)
2021
El huracán Ida de Categoría 4 azotó la Megaciudad de New York con lluvias torrenciales que colapsaron la infraestructura de los sistemas de desagote de la ciudad.
NOTA: según un reciente estudio realizado por Tom Parsons, geofísico del Servicio Geológico de EE.UU, se estimó que la ciudad que al momento ocupa una superficie de 783,8 km² cuenta con una estructura edilicia de 1.084.954 edificios, que sumados representan una masa de 760.000 millones de kilos que se encuentran sobre una superficie totalmente impermeabilizada por el cemento y los pavimentos. Esta incapacidad de absorción y escurrimiento aumenta su fragilidad ante un aumento en la frecuencia de estas tormentas.
El estudio reveló que la Gran Manzana se hunde en promedio, por su propio peso, de 1 a 2 milímetros por año, aunque algunos sectores de la ciudad lo hacen al doble de esa tasa. Este proceso de hundimiento se agrava por el aumento del nivel del mar.
El agua que flanquea la ciudad ha subido unos 22 cm desde 1950 y las grandes inundaciones provocadas por las tormentas podrían aumentar la problemática considerablemente, pues a esto hay que sumarle otros factores como el deshielo del Ártico y el aumento en la cantidad de tormentas huracanadas que precipitan grandes cantidades de agua y saturan la capacidad instalada prevista para resistir hechos de menor magnitud que los que se espera sucedan por las consecuencias del cambio climático. Por ese motivo, hoy NY ocupa el tercer puesto en el mundo entre las ciudades costeras con riesgo de inundaciones.
2017
Una temporada de terror.
Harvey, María, Sandy y Katrina hicieron de las suyas
Harvey generó lluvias que superaron todo lo esperado. Junto con Katrina, han sido los dos más costosos a nivel global pues impactaron en países que tienen más infraestructura.
Katrina ingresó a la ciudad de Nueva Orleans, destruyó sus defensas marítimas y la dejó totalmente inundada.
María azotó Puerto Rico, e Irma dejó caer su furia en varias islas del Caribe, incluido Puerto Rico.
2012
Sandy llevó el agua de mar a la ciudad de New York colapsando los servicios y anegando a su red de subterráneos.
2010
Igor, huracán de categoría 4 (vientos de 250 km/h), se mantuvo activo desde el 8 al 23 de septiembre de 2010.
Afectó principalmente a Cabo Verde, el noreste del Caribe, Bermudas, el este de Estados Unidos, Terranova llegando hasta Groenlandia donde cambió su Nombre a “Ian” (2016).
2005
A final de la temporada y con apenas un mes de separación, Vince y Delta irrumpieron en escena produciendo un hecho nunca antes observado: los huracanes evolucionaron por la zona oriental de la cuenca, dirigiéndose hacia el oeste para acercarse a la península ibérica, aproximándose por primera vez desde que se realizan observaciones satelitales al continente europeo.
En 2017 Ophelia y en 2018 Leslie se aproximaron peligrosamente a la costa portuguesa con vientos de más de 100 km/h. Luego llegaron Lorenzo y Pablo.
Al momento se especula que este nuevo patrón obedece a que cada vez es más frecuente que haya aguas superficiales cálidas en el Atlántico fuera del ámbito tropical.
Los huracanes funcionan con aire cálido y húmedo con una temperatura del agua mayor a 26,5°. Cuando el huracán detecta una superficie de agua fría o continental, sabe que va a desvanecerse, con lo cual debe intentar desviar su trayectoria como lo decidieron Vince, Delta, Ophelia, Lorenzo y Pablo.
Durante el 2023 Franklin intentó una aproximación a 1.000 km de la península ibérica.
1979
En el Océano Pacífico Sur, el Tifón Tip fue el duodécimo de la temporada y alcanzó un diámetro de 2.200 km, con vientos de 305 km/h y una actividad de 20 días.
1900
Se inicia un seguimiento con un mayor registro.
1780
Está considerado uno de los huracanes más devastadores del Atlántico. Sus vientos alcanzaron los 320 km/h y provocaron la destrucción de las islas Martinica, Barbados y San Eustaquio y el fallecimiento de 27.500 personas.
1502
A finales de junio de ese año, en el cuarto viaje de Colón a las Américas, quedó registrado por primera vez este evento meteorológico.
Un huracán venía pisándoles los talones a las cuatro naves de Colón, que el 29 de junio buscó refugio en Santo Domingo. El gobernador de la isla, Don Nicolás de Ovando y Cáceres (1460-1511) le prohibió entrar en el puerto, haciendo oídos sordos a la advertencia del almirante sobre el peligro que se avecinaba. Colón había sido informado de estos eventos en su viaje anterior por los habitantes de la isla, que pertenecían a la tribu de los Taínos, el pueblo indígena que ocupaba por aquel entonces la región antillana.
Ellos sí sabían lo que se avecinaba y gentilmente les habían ofrecido el dato, pues recordemos que Colón había llegado por primera vez a América en el mes de Octubre (que es en pleno inicio de la etapa de huracanes). Lo que no se sabe es si antes de su llegada al Caribe un huracán había visitado a la isla. Lo que si quedó registrado en las vitácoras del viaje es que los Tainos advirtieron de la existencia de poderosas tormentas a las que ellos llamaban Jurakán, los españoles tomaron el nombre y lo “castellanizaron” en la palabra “huracán”.
Este valiosísimo dato y otros más que fueron compartidos con los exploradores del viejo mundo fueron debidamente recompensados por los viajeros que generosamente retribuyeron esta información, que les sería vital más adelante, con algunas cuentas de colores.
Retornando a la historia, el almirante, con conocimiento de causa, intentó sin éxito alertar al Gobernador de la isla, que dio por terminada la reunión y de plano le negó el ingreso a puerto, anteponiendo la excusa de que se encontraba muy atareado con los preparativos de una gran flota de 30 barcos que partirían para España repletos de valiosas mercancías y gran cantidad de esclavos.
Colón, sin perder más tiempo, cambió de rumbo e hizo que su flota bordeara La Española por el sur, dirigiéndose hacia su parte occidental, para encontrar un lugar donde protegerse de la tormenta y soportar la furia de los vientos huracanados y el oleaje que puntualmente se presentó el 30 de junio, con un viento que hizo soltar el anclaje de las naves. Así y todo, la flota de Colón logró resistir al huracán.
En cambio, la flota que autorizó a zarpar Don Nicolás de Ovando el día 29 de Santo Domingo no tuvo otro destino que el fondo del Océano: 25 de los 30 barcos fueron invitados a conocerlo. Cuatro de las naves regresaron muy dañadas al puerto de Santo Domingo y solo el “Aguja” cumplió con el objetivo de llegar a España para dar cuenta de la furia desatada en una tormenta nunca antes vista y que se cobró la vida de más de 500 marineros españoles y un número indeterminado de esclavos, de los cuales, seguramente, la mayoría eran Tainos.
Cartas de Navegación de los Huracanes Desde 1851 a 2021
A través de los años de registro de sus trayectorias, muchas veces las tormentas parecerían mapear el territorio que se les presenta al salir del Mar Caribe para ingresar en el Golfo de México, alterando su recorrido y escapando hacia aguas abiertas a través de Cuba o República Dominicana. Eluden así los obstáculos insulares que la geografía atraviesa en su hoja de ruta para retomar el camino donde las aguas son cálidas y las superficies que deben de ser superadas son pequeñas islas que no representan ningún impedimento para continuar su camino. Así, quedan de nuevo en aguas abiertas y emprenden la segunda etapa de su trayecto bordeando las costas de América del Norte. Más arriba, pasando el trópico de Cáncer, esperan aguas frías que atemperan su carácter tropical poniendo fin a su derrotero dejándolas ante las alternativas de dejarse llover sobre el Océano, ingresar al continente o retornar hacia el Este. Este nuevo rumbo ya no es aislado y son varias las que intentan esto último.
Todo esto viene sucediendo naturalmente desde hace millones de años. Nuestros registros se inician después del 1.500 d.C.
Entre este principio y este fin, estamos nosotros con nuestras infraestructuras, que no revisten para la tormenta demasiado interés ni impedimento a su eólico existir, dando muestras que está lejos de amedrentarse para seguir insistiendo.
Lamentablemente, el precio para nosotros es alto: se estima que entre 1970 y 2019, los ciclones tropicales terminaron con la vida de 780.000 personas. En Bangladesh, dos ciclones tropicales fueron los responsables de 500.000 muertes.
Como buen navegante, sabe que se trata de un viaje a todo o nada.
Fuentes Consultadas
División de Investigación de huracanes (AOML).
Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de los EE.UU. (NOAA).
CartoDB Heat Maps
Hurricane and Tropical Cyclone Track Density
American Meteorological Society
Centro nacional de huracanes y Centro de huracanes del pacífico central
Administración nacional oceánica y atmosférica