Vehículo autónomo Sentinel Redwing de la Universidad de Rutgers rumbo a la primera del mundo circunnavegación submarina de la historia. Foto: Teledyne Marine

Información Profunda

El oceanógrafo Oscar Schofield, de la Universidad de Rutgers, es uno de los coordinadores de la primera circunnavegación del Sentinel Redwing un robot autónomo que zarpó el 10 de octubre de 2025 de Martha’s Vineyard, frente a la costa sur de Massachusetts, actualmente navega por la Corriente del Golfo hacia Europa con el objetivo de completar la primera circunnavegación del planeta mediante un vehículo robótico submarino.

Científicos marinos trabajan en los ensayos previos, antes de que el Redwing saliera a mar abierto el 10 de octubre. Foto: Teledyne Marine

La Hoja de Ruta del Redwing Seguirá las Principales Corrientes Oceánicas

Luego continuará hacia Gran Canaria, en la costa de África, y hacia Ciudad del Cabo, en Sudáfrica.

Desde allí, cruzará el océano Índico hasta Australia Occidental y Nueva Zelanda, antes de navegar a lo largo de la corriente circumpolar antártica hasta las islas Malvinas. Finalmente, cruzará de nuevo el Atlántico, haciendo escala en Brasil y el Caribe, antes de regresar a su punto de origen.

Infografía de Teledyne MarineRedwing donde se puede observar el ángulo de inmersión y ascenso del Redwing que al emerger envía información del monitoreo al satélite.

En el transcurso de esta expedición se obtendrán datos en tiempo real que nos permitirán realizar pronósticos más precisos y tempranos de tormentas y huracanes.

El monitoreo continuo de corrientes, como la Circumpolar Antártica, también podría mejorar las proyecciones del cambio climático a largo plazo. La detección de olas de calor marinas y la observación de las migraciones de peces proporcionarán información crucial para la conservación de la vida marina.

En cinco años El Redwing navegará un total de más de 56.000 kilómetros, a Fernando de Magallanes, le tomó tres años en cubrir aproximadamente 85.000 kilómetros a través de los océanos Atlántico, Pacífico e Índico.

El Sentinel Redwing se Suma a una Flota que No Navega a la Deriva

La exploración submarina nace recientemente y ella pone proa hacia un horizonte donde se atesoran los secretos de la vida, apenas si recién arribamos a la orilla de lo que se espera descubrir.

Los oceonógrafos y el resto de la comunidad científica sabe que hay un largo recorrido por delante y están dispuestos a remar lo que sea necesario para llegar hasta ese mundo líquido que tienen por delante.

El Sentinel Redwing es un nuevo vehículo explorador que se suma al Icefin que registra información sobre el calor, la salinidad y las corrientes bajo el hielo antártico; Aquaai que recopila datos sobre los niveles de oxígeno la salinidad y el pH en los cursos de agua; y Sibiu que se sumerge hasta 300 metros para transmitir video en directo para medir parámetros químicos y recoger muestras de agua junto a una innumerable cantidad de boyas que flotan en ese espacio.

En nuestros océanos existe una gran red de boyas, cada una diseñada para cumplir diferentes funciones científicas, ambientales y de navegación.

Boyas meteorológicas y oceanográficas: Hay aproximadamente 1.250 boyas a la deriva distribuidas por todo el mundo, usadas principalmente para el monitoreo climático y oceanográfico.​

Red de boyas Argo: Existen cerca de 3.900 boyas perfiladoras Argo, que recopilan datos de temperatura y salinidad de los primeros 2.000 metros de profundidad en tiempo real a nivel global.​

Boyas de profundidad en costas y alta mar: Por ejemplo, Puertos del Estado en España mantiene al menos 15 boyas en alta mar solo para monitoreo de olas, vientos y mareas.​

Diversidad de boyas
Boyas fondeadas: Ancladas al fondo marino, pueden ser desde 1,5 hasta 12 metros de diámetro y soportar tormentas intensas.

Boyas a la deriva: Flotan libremente y recopilan datos sobre movimientos de corrientes y condiciones oceánicas superficiales.

Boyas Argo: Instrumentos autónomos capaces de sumergirse y emerger para medir parámetros desde la superficie hasta los 2.000 metros de profundidad del océano.​

Boyas meteorológicas: Miden parámetros atmosféricos como viento, presión y temperatura.

Boyas DART: Detectan tsunamis analizando cambios bruscos de presión en el agua.​

Boyas de navegación: Incluyen tipos cardinales, laterales, de peligro aislado y más, que ayudan a la navegación segura de embarcaciones.​

Sonoboyas: Utilizadas para la detección acústica de submarinos.

Boyas de balizamiento y señales: Marcan canales, obstáculos y límites marítimos.

Boyas de pesca y regata: Ayudan en labores deportivas y comerciales.

La variedad y cantidad de estas boyas han permitido revolucionar la observación, el monitoreo ambiental oceánico y la seguridad en la navegación global.

El complejo sistema que constituye la circulación oceánica global es dinámicamente análoga al clima atmosférico.

Las corrientes marinas, impulsadas por diferencias de temperatura y salinidad, conectan todos los océanos en un ciclo global que puede tardar siglos en completarse.

Sin ellas, la vida tal como la conocemos no existiría.

Los Datos del Océano Vuelan

No solo navegamos en su superficie sino que también lo hacemos a 800km de altura

Gracias a la gran flota satelital que orbita el planeta se ha conseguido medir el nivel del mar con precisión de centímetros desde satélites a más de 800 kilómetros de altura.

En particular, la campaña FaSt-SWOT, en el Mar del Norte, es capaz de detectar remolinos de apenas una decena de kilómetros con una precisión que antes era imposible.

Esta gigantesca red tecnológica de la comunidad altimétrica que, con enorme esfuerzo y cooperación, dan evidencia de llevar adelante un trabajo colaborativo y en equipo entre
Científicos y empresas como: TOPEX/POSEIDON, ERS-1 y ERS-2, Jason-1/2/3, ENVISAT, Geosat Follow-On, CryoSat, SARAL/AltiKa y Sentinel-3A/B, cuyas misiones han permitido medir con gran exactitud la topografía superficial del mar para mapear la dinámica de las corrientes oceánicas.

Los datos recolectados en estos últimos treinta años, permiten analizar la altimetría de alta precisión (ciencia que se ocupa de medir las alturas de los diferentes puntos de la superficie del planeta), como se ha transformado nuestra comprensión de la circulación oceánica para medir con gran exactitud la topografía superficial del mar. Y tener en tiempo real el pulso y la dinámica de las corrientes oceánicas.

Los datos satelitales de las últimas tres décadas y han mostrado que la energía de los remolinos (responsables de cerca del 90 % del movimiento del océano) está creciendo de forma global, con un pulso especialmente fuerte en regiones como la corriente del Golfo o de Kuroshio en el Pacífico

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Esta nueva información nos permite a observar al igual que la atmósfera el océano no tiene fronteras -es parte del movimiento perpetuo – en su naturaleza habita una inagotable vocación de navegar.

Todo está por ser descubierto navegantes ¡avante a toda máquina! que desde el puente Julio Verne nos va a estar agradecido.

Jules Verne by Étienne Carjat

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