Contradicción o Coherencia Geológica
El viejo Atacama como los antiguos habitantes de hace más 13.000 años saben leer las señales y no se ven sorprendidos por lo que se avecina. Hubo alertas tempranas, sobre Atacama, y desde agosto, viene lloviendo mucho más que lo acostumbrado, recordemos que es el desierto más seco y antiguo del mundo, este sabio desierto está ubicado al pié de la cordillera de los Andes que es joven geológicamente, aunque estén estrechamente unidos ambos tienen historias diferentes, los unen millones de años.
Por lo pronto la cordillera de los Andes gana en altitud un promedio de 2 cms por año.
El Viejo Atacama tiene por un lado en el Pacífico a un Niño que lo visita de tanto en tanto y a sus espaldas la gran cordillera Andina que alcanza los 6.000 m y sigue creciendo a un ritmo de 2 cms. por año.
Para entender esa situación donde atmósfera y geología interactúan, debemos separar tres procesos: la formación de las rocas, el levantamiento de las montañas y la evolución del clima árido.
Los Andes son una cordillera activa, formada principalmente por la subducción de la placa de Nazca bajo la placa Sudamericana. Su levantamiento ocurrió por etapas durante decenas de millones de años, con una elevación importante de los Andes centrales durante el Mioceno.
Atacama, en cambio, conserva evidencias de aridez que se remontan mucho más atrás. La clave es que la región occidental de Sudamérica ya podía ser árida antes de que los Andes alcanzaran sus grandes alturas actuales.
Estudios geológicos han identificado condiciones áridas desde el Jurásico tardío, hace unos 150 millones de años, aunque eso no significa que el desierto haya mantenido siempre la sequedad extrema actual.
Hay además un dato nuevo que vale la pena tener presente: un estudio publicado en Nature Communications en mayo de 2026 sostiene que la aridificación del núcleo del Atacama podría haber comenzado antes de lo que indicaban algunas interpretaciones tradicionales, incluso antes del gran levantamiento andino y del establecimiento de la corriente de Humboldt en su configuración moderna. Es una contribución reciente a un debate todavía abierto.
El desierto de Atacama se caracteriza por su gran altitud y por ser el desierto más antiguo de la Tierra. Los satélites lo señalan sistemáticamente como uno de los lugares del planeta con mayor irradiancia superficial. Es, además, uno de los sitios más soleados del mundo, casi tanto como nuestro vecino Venus.
Es una meseta desértica que cubre una franja de unos 1.600 km en la costa del Pacífico, al oeste de la cordillera de los Andes, y ocupa alrededor de 128.000 km² si se incluyen las áridas laderas bajas andinas. La parte más alta se encuentra en las montañas, con cumbres que superan los 6.000 metros sobre el nivel del mar, mientras que la altitud media del desierto oscila entre los 2.500 y los 3.500 metros.
Debido a su extrema aridez, se lo considera el desierto más seco del mundo y la segunda zona más árida del planeta después de los valles secos de McMurdo, en la Antártida.
Ha experimentado condiciones de hiperaridez durante al menos 3 millones de años, lo que lo convierte en la región continuamente árida más antigua de la Tierra.
La presencia de formaciones evaporíticas sugiere que, en algunas secciones del desierto de Atacama, las condiciones secas han persistido durante los últimos 200 millones de años, desde el Triásico.
La precipitación media ronda los 15 mm anuales, aunque en algunos lugares apenas caen entre 1 y 3 mm por año. Hay estaciones meteorológicas en Atacama que nunca han registrado lluvia.
En el sector central, delimitado por las ciudades de Antofagasta, Calama y Copiapó, se han documentado periodos de hasta cuatro años sin precipitaciones. Algunos estudios indican que Atacama podría no haber recibido lluvias significativas entre 1570 y 1971.
El Niño ya lo ha recorrido infinidad de veces mucho antes que hace 13.000 años.