En el OjO de la Tormenta

Los oceanógrafos y meteorólogos asignan gran importancia a la forma y dimensiones del ojo del huracán porque esta región central revela mucha información sobre la intensidad y dinámica del ciclón.

El ojo es una zona aproximadamente circular, generalmente despejada o con pocas nubes bajas, situada en el centro geométrico del huracán. Se caracteriza por condiciones relativamente calmadas, cielos más despejados y vientos bajos en comparación con la pared del ojo, que es la banda circundante donde se concentran los vientos más fuertes y la lluvia más intensa. La formación y estabilidad del ojo indican que el huracán está bien organizado y maduro.

Huracán Melissa - NASA

Su tamaño puede variar considerablemente: un ojo compacto y pequeño, de entre 20 a 40 km de diámetro, como fue el caso de Melissa, es típico en huracanes muy intensos y bien estructurados. Por el contrario, ojos más grandes o elípticos pueden indicar tormentas en proceso de debilitamiento o en fases de cambio. Además, la presencia de un “ojo de alfiler” pequeño suele asociarse con una intensificación rápida y con ciclos de reemplazo de la pared del ojo, fenómeno relevante para el pronóstico de la evolución del ciclón.

Ojo del Huracán Melissa - Copernicus

Para los oceanógrafos, conocer el tamaño y forma del ojo es crucial porque afecta la dinámica del oleaje y las marejadas ciclónicas sobre el océano y las costas. En la pared del ojo, las olas pueden alcanzar alturas extremas debido a la convergencia de olas desde diferentes direcciones, lo que puede generar olas gigantescas, incluso superiores a los 40 metros en casos extremos.

Ante esta nueva generación de huracanes tener acceso a información es vital para prever los impactos en zonas costeras y poder planificar medidas de mitigación.

La intensidad y velocidad de los huracanes está acelerando sus procesos asistidos por inteligencia natural.

El radar Doppler del avión avión “Hurricane Hunter” de la NOAA detectócientos de aves volando en círculos dentro del ojo del huracán. Donde reina una calma aparente, las pájaross quedaron atrapados en una jaula de vientos huracanados, sin posibilidad de escapar.

Muchas mueren por agotamiento o terminan a miles de kilómetros de su hábitat natural, alterando rutas migratorias milenarias.

En resumen, el ojo del huracán funciona como un indicador clave de la intensidad, estabilidad y potencial destructivo del ciclón, además de ser un factor determinante en la generación de marejadas y oleajes peligrosos sobre el océano, haciendo que su estudio sea fundamental para la oceanografía y la meteorología.

El ojo de un huracán es un lugar engañosamente tranquilo.
En él, los vientos se calman y el cielo puede incluso mostrarse despejado. Pero esa calma es una prisión.

A su alrededor se eleva el muro del ojo que puede alcanzar los 6.000 m, una prisión de nubes con ráfagas internas superiores a los 400 km/h

Recién ahora estamos viendo lo que sucede en el ojo de un huracán, algo nunca visto ni imaginado.

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