Un Océano de Datos

Las corrientes oceánicas se están acelerando: así lo revelan las nuevas mediciones de energía global en aumento que detectan un cambio en la dinámica de estas corrientes, afectando a su vez el clima regional y global.

Los océanos son el gran actor térmico del planeta, absorviendo el 90 % del calor extra y transportando mucho más calor que la atmósfera y esa velocidad de traslación se está acelerando y afecta directamente al clima atmosférico alterando la intensidad del viento, el calor y los flujos de agua dulce que actúan como fuerzas impulsoras de la circulación oceánica.

La circulación oceánica desempeña un papel fundamental en el sistema climático global al redistribuir las masas de agua y sus propiedades, incluyendo el calor y el carbono, a través del océano. Al mismo tiempo, los cambios en el sistema climático no solo han calentado la capa superior del océano, sino que también han alterado la intensidad del viento, el calor y los flujos de agua dulce que actúan como fuerzas impulsoras de la circulación oceánica.

Las corrientes marinas, impulsadas por diferencias de temperatura y salinidad, conectan todos los océanos en un ciclo global que puede tardar siglos en completarse.

Hoja de ruta de la Corriente del Golfo

La Corriente del Golfo, recorre aproximadamente 1.000 km hasta su encuentro con el Océano Atlántico al atravesar el estrecho de Florida para iniciar un recorrido hacia el Norte de 3.216 kilómetros donde, hipotéticamente, la corriente del Golfo finaliza en la latitud 40°N y longitud 50°O, reflejando que la corriente se extiende bastante hacia el noreste del océano Atlántico antes de transformarse en la corriente del Atlántico Norte.

En el transcurso del recorrido la corriente del golfo tiene un ancho medio de 80 a 150 km y una profundidad entre 800 y 1200 m. La velocidad más alta esta cerca a la superficie y disminuye con la profundidad. La máxima velocidad que la corriente alcanza es de 2 m/s.


Estas corrientes transportan aguas cálidas desde latitudes bajas hacia regiones polares, lo que incrementa la temperatura superficial del océano Ártico y contribuye a la aceleración del deshielo, además de afectar la salinidad y densidad del agua, lo que puede alterar la circulación termohalina, especialmente la circulación meridional que incluye a la corriente del Golfo. El aumento de la temperatura del agua que viaja en las corrientes oceánicas como la corriente del Golfo influye significativamente en el deshielo ártico.

La corriente lleva más caudal que el resto de las corrientes del mundo.

Desde su origen hasta la región de los Grandes Bancos, la Corriente del Golfo tiene características físicas especiales, incluyendo un color azul muy marcado y una alta salinidad.
Después de mezclarse con la Corriente del Labrador, la Corriente del Golfo pierde su color característico pero el agua de la Deriva del Atlántico Norte.

En las cercanías de Irlanda tiene un caudal de 150 millones de m3/s, al llegar a Europa se divide en corrientes más pequeñas que tienen caudales entre 10 y 20 millones de metros cúbicos por segundo.

El caudal que la Corriente del Golfo lleva es muy grande, esto es evidente si se tiene en cuenta que el caudal que transportan todos los ríos que desembocan al Atlántico suman apenas 0.6*106 m3/s y el Amazonas que es el río que mas caudal tiene en la tierra solo transporta 0.02*106 m3/s.

El límite entre las aguas tibias de la corriente y las aguas frías del norte es llamado pared fría o pared norte, en esta zona se genera un gradiente de temperatura debido a el contacto entre las aguas cálidas y frías.

Para entender la influencia que la corriente del Golfo tiene en el clima es importante decir que la cantidad de energía térmica transportada por un fluido en movimiento es proporcional a su densidad y si se tiene en cuenta que el agua es 1000 veces más densa que el aire se notara que esta transporta 1000 veces más calor que el mismo volumen de aire.

La Corriente del Golfo transporta agua cálida que a medida que se aproxima hacia latitudes más altas (hacia el Norte) se encontrará con un aire más frío.

Estas diferencias de temperatura entre el mar y la capa inferior de la atmósfera será una de las causas principales de las altas o bajas presiones que determinan y modifican el clima un buen ejemplo de esto son dos islas las cuales están ubicadas en la misma latitud, pero una de estas está influenciada por la corriente y la otra no; en Irlanda que está influenciada por la corriente se pueden encontrar hasta palmeras, mientras que Bouvet siempre está congelada y deshabitada.

La corriente influye en el clima de Europa de una manera directa, pues es una masa de agua caliente en medio de las aguas frías de esta zona, además también lo afecta la interacción entre la corriente y el mar de los Sargazos, dicha interacción puede subir y bajar la temperatura del continente europeo, según si el gradiente de temperatura entre el uno y el otro baja o sube.

Cuando los vientos fríos que vienen del Oeste de Noruega fluyen sobre la Corriente del Golfo se calientan y sirven como un estabilizador de la temperatura mundial.

Océano Pacífico

La corriente de Kuroshio también transporta aguas cálidas hacia latitudes medias y altas en el Pacífico, y su calentamiento contribuye a cambios en el clima y, de forma indirecta, puede tener impactos en el sistema oceánico global conectado con el Ártico.

La corriente de Kuroshio conocida como la “corriente negra”, es una fuerte corriente marina de frontera occidental localizada en el océano Pacífico noroeste.

Comienza frente a la costa oriental de Taiwán y fluye hacia el noreste pasando por Japón, donde se funde con la corriente del Pacífico Norte. Es análoga a la corriente del Golfo en el océano Atlántico, que transporta agua tropical cálida hacia el norte, dirigiéndose a la región polar.

Por tanto, el aumento de temperaturas en estas corrientes no solo acelera el deshielo ártico sino que además puede modificar la circulación oceánica global, con consecuencias importantes para el clima planetario y los ecosistemas marinos polares.

El escenario del Polo Sur presenta particularidades y singularidades que afectan a un hemisferio donde el Agua ocupa un 70% y las superficies continentales un 30%.
Si sumamos a la Antártida esta proporción crece.

El complejo sistema que constituye la circulación oceánica global, es dinámicamente análoga al clima atmosférico.

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